Fibromialgia

José Luis Camacho Díaz

CONCEPTOS

En la actualidad, después de muchos años, se sigue cuestionando si es una enfermedad o un síndrome (conjunto de síntomas).

Por lo general, afecta a mujeres con edades comprendidas entre los 20 y 40/50 años (no se sabe la razón).

La verdadera fibromialgia no tiene nada que ver con trastornos psiquiátricos o psicológicos. Lo que existe es un subgrupo asociado a cuadros psicopatológicos (ejemplo, depresión).

Se caracteriza por un incremento de la percepción del dolor a nivel del sistema nervioso central.

El dolor de la fibromialgia se asocia a los siguientes fenómenos:

  • Hiperalgesia. Sensibilidad excesiva al dolor, mayor de la que corresponde al estímulo.
  • Alodinia. Dolor a estímulos que normalmente no lo producen.

Sus síntomas se autoalimentan con el paso del tiempo (vital el diagnóstico precoz).

 

ETIOLOGÍA

Desconocida. Existen diversas hipótesis:

  • Estrés físico y /o mental. El trauma físico y emocional es importante en su aparición.
  • Alteraciones del sueño. Fragmentado y con disminución de sus fases profundas. La falta de sueño puede convertirse, por lo tanto, en una fuente de inicio de la enfermedad y sus síntomas.
  • Cambios en el metabolismo musculoesquelético, seguramente por disminución del riego sanguíneo.
  • Agentes infecciosos. Aún no se ha identificado un microorganismo específico.
  • Factores ambientales. Ejemplo, alergias a metales.
  • Genética. Posible patrón familiar.

 

SINTOMATOLOGÍA

Su síntoma principal es el dolor musculoesquelético, difuso y generalizado, de más de tres meses de evolución. Suele empeorar con el ejercicio físico intenso, el estrés emocional y el frío.

Otros síntomas de interés:

  • Rigidez matutina.
  • Trastornos del sueño (ligero, no reparador, pesadillas).
  • Cansancio. La fatiga cuando es importante dificulta las tareas cotidianas.
  • Cefaleas (dolores de cabeza).
  • Problemas de memoria.

 

DIAGNÓSTICO

Por la clínica.

Una vez hecho el diagnóstico diferencial con otras enfermedades (historia clínica, pruebas complementarias de imagen, laboratorio y eléctricas musculares), se comprueba la existencia de tender points (puntos dolorosos).

De los dieciocho puntos aceptados, deben ser dolorosos a la presión al menos once.

 

EVOLUCIÓN

La afectación de los neurotransmisores musculares ocasiona dolor crónico, variable e impredecible.

En definitiva, se trata de un proceso crónico.

 

TRATAMIENTO

1) EDUCACIÓN:

  • Reconocer y evitar actividades o situaciones que provoquen dolor.
  • Moderar/suprimir los alimentos estimulantes (ejemplo, cafeína).
  • Reposo y sueño reparador.
  • Baños relajantes en el domicilio.
  • Dieta baja en fritos, grasas y azúcares. La alimentación equilibrada aportará la energía, vitaminas y minerales imprescindibles para mejorar la calidad de vida y evitar la aparición de complicaciones por carencias o excesos.
  • Cuidar la postura es básico para no tener problemas, sobre todo con la columna vertebral. Debe ser un complemento al apartado de conciencia corporal (más adelante, en otros tratamientos).
  • Aprender a llevar su propio ritmo de vida.

 

2) FARMACOLÓGICO:

Cuando proceda (dolor agudo-fuerte), combinar analgésicos con AINEs.

Si fuera necesario, exceso de ansiedad, tristeza, insomnio:

Psicofármacos:

  • Amitriptilina.
  • Ciclobenzaprina.
  • Fluoxetina.
  • Alprazolam.
  • Agentes hipnóticos (fluracepam, temacepam y triazolam).
  • Otros (imipramina, zopiclona, clorpromacina, maprotilina…).

En cualquier caso, nosotros somos partidarios de la Medicina Biorreguladora.

Son muchas las razones que la justifican, entre otras:

  • Eficacia similar e incluso mayor que la medicina tradicional.
  • Mecanismo de acción fisiológico. Ayuda al organismo a resolver el problema de forma natural.
  • Buena tolerancia. Apenas presenta reacciones adversas.
  • Amplia gama de medicamentos. Detoxificación, inflamación, psicopatología, vértigo…

 

3) EJERCICIO FÍSICO:

Caminar a paso ligero:

Intensidad moderada.

Duración de 30 a 60 minutos.

Frecuencia de 5 a 7 días por semana.

 

Step (subir o bajar escalones):

Intensidad moderada.

Duración de 15 a 20 minutos.

Frecuencia de 3 a 4 días por semana.

 

Carrera continua:

Intensidad moderada.

Duración de 30 minutos.

Frecuencia de 3 a 4 días por semana.

 

Bicicleta estática:

Intensidad baja.

Duración 30 minutos.

Frecuencia de 3 a 4 días por semana.

 

Baile:

Intensidad baja o moderada.

Duración de 30 a 40 minutos.

Frecuencia 3 días a la semana.

 

Natación:

Intensidad moderada.

Duración 30 minutos.

Frecuencia 3 o 4 días a la semana.

 

Aerobic:

Intensidad moderada.

Duración de 30 a 45 minutos.

Frecuencia 3 días a la semana.

 

4) REHABILITADOR:

Ejercicios:

De columna, cinturas escapular y pelviana.

Respiratorios.

Estiramientos miofasciales hasta el límite del dolor.

 

Electroterapia:

Ultrasonidos: trapecios, codos y cara interna de la rodilla. También están indicados, al igual que el láser, en los puntos dolorosos (tender points).

Infrarrojos: cérvico-dorsal.

Magnetoterapia: raquis, cadera y rodilla.

 

Hidroterapia:

Combinación de aguas a diferentes temperaturas con extractos de plantas medicinales de acción desintoxicante y sedativa.

Chorros en la espalda.

Ejercicios de relajación en piscina climatizada.

Ejercicios en piscina (acuaerobic).

 

Masoterapia:

Enseñanza del automasaje.

Effleurage (Acariciamiento).

Petrissage (Amasamiento).

Vaciajes en extremidades inferiores.

Despegamientos (tipo “pinza rodante”).

Pases neurosedantes.

 

5) OTROS:

La mente:

Liberar las emociones.

El llanto alivia, en ocasiones, la sensación de desamparo, las presiones familiares y las profesionales del paciente.

 

Conciencia corporal:

Tomar contacto con el propio cuerpo y conocerlo mejor.

Sirve para adoptar posturas, actitudes, y movimientos menos dolorosos e incapacitantes.

Tai Chi, Yoga…

 

Aurículoterapia (sobre todo en los periodos de mucho dolor):

Puntos de analgesia general.

 

Relacionarse, comunicarse:

Comentar las experiencias y los tratamientos con otros pacientes.

 

Cremas, pomadas y aceites:

Medios deslizantes para aplicar el masaje y para ejercer cierto alivio.

 

El calentamiento:

Previo a la práctica de cualquier ejercicio terapéutico y/o deportivo.

 

Corrección de los desequilibrios biomecánicos:

En medicina no se debe dejar nada al azar.

La obviedad, casi siempre, hace que nos olvidemos de lo básico. Prevenir es más importante que curar.

Es difícil encontrar publicaciones, en el caso de la fibromialgia, que se refieran a ellos.

Son muy frecuentes y variados: escoliosis, básculas pélvicas, aplanamiento o exageración de las curvas fisiológicas (cifosis dorsal, lordosis lumbar)…

Predisponen a la lesión por abuso.

En el caso que nos ocupa, por lógica, serían un factor agravante.

Su valoración y tratamiento, cuando sea necesario, se antoja fundamental.

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