Baloncesto de base en Huelva

J. Enrique Benítez Romero

A través de este artículo trataré de hacer una pequeña reflexión sobre el baloncesto de base que, en la actualidad, se está desarrollando en Huelva.

Si nos referimos al baloncesto de base, uno de los elementos más importantes es la figura del entrenador/educador, ya que hablamos de deportistas en edad de formación. Pues bien, dentro de este colectivo hay personas con mucha voluntad y pocos medios, otras con muchos medios y pocas ganas, y algunas más, que sólo están por esa mísera “parcelita de poder” que te da el entrenar a equipos “campeones”; recuérdese aquella famosa frase que decía… “el tuerto es el rey en el país de los ciegos”. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que el tuerto, es el entrenador estrella y el país, nuestra querida Huelva.

Hoy, al parecer, se ha olvidado en gran medida uno de los grandes objetivos que debe mover a todo colectivo en general (clubes, asociaciones o escuelas deportivas) y a los entrenadores /educadores en particular. Este objetivo, desde mi punto de vista, no es otro que el de contribuir a la formación social y personal de los/as jugadores/as, seguido de un rendimiento deportivo. Evidentemente, este rendimiento pasa por instruirles, a través de la práctica y la metodología, las distintas técnicas y tácticas del baloncesto, pero también debemos enseñarles a competir, a divertirse jugando y sobre todo, para que intenten ganar a través del esfuerzo y la superación personal, respetando a contrarios, árbitros, público y demás elementos que componen la “familia“ del baloncesto onubense.

Debemos de tener en cuenta que muchos de los jugadores que pasan directa o indirectamente por nuestras manos son niños/as que comienzan con edades comprendidas entre ocho, nueve y diez años, que a lo largo de su etapa deportiva serán muchos los días que conviviremos con ellos y que tenemos la gran responsabilidad, junto a padres y profesores de darles unos valores morales, como el esfuerzo, la tolerancia, la cooperación, el respeto, etc.

Desgraciadamente, debido a una serie de condicionantes que no vienen al caso, o si vendrían, pero sería largo de exponer, clubes, entrenadores y padres, nos olvidamos del objetivo prioritario que se debe tener con respecto a la formación de nuestros jóvenes deportistas. Los clubes, porque buscan cada día un rendimiento que justifique la inversión económica que se hace con ellos. Los entrenadores, porque si logran juntar a doce maravillosos jugadores que le puedan hacer campeón, tendrán ese sitio en el “Olimpo de los entrenadores onubenses”. Y los padres, porque piensan que tienen un tesoro, que su hijo algún día alcanzará la gloria deportiva que ellos jamás pudieron tener, y no les importa la forma ni la manera en que lo puedan conseguir.

Desde este espacio que mi amigo José Luis me ha concedido en su página Web, hago un llamamiento a la reflexión, a la coherencia del entrenador y a la responsabilidad que conlleva dirigir a un grupo de jugadores/as los cuales, en un porcentaje muy elevado, nunca llegarán a ser deportistas de élite. Nunca llegarán a ser jugadores NBA, ACB o de Liga Femenina, incluso en el caso de los chicos, es muy probable que no tengan ni la opción de formar parte del equipo LEB de su ciudad, pero no pasará nada, ni será traumático para el jugador si antes lo hemos preparado para ello. Al igual que entrenamos o trabajamos la cantera de jugadores, debemos también hacer cantera de entrenadores, delegados, árbitros, etc. En definitiva, dar otras opciones para que cuando se acabe su vida deportiva activa siga dándole sentido al trabajo que durante tantos años viene haciendo.

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